EL HERMANO LEJANO
Había yo regresado de hacer una investigación para el
periódico EL Heraldo de Oriente, acerca de un rumor de
compra de votos por parte de el alcalde de San Miguel, que según el informante se había llevado acabo en el Hotel Trópico Inn, el intento sin embargo fue infructuoso, pues cuando llegue, el hotel estaba desolado excepto por un turista Alemán que en esos momentos se encontraba leyendo El Diablo de Hoy.
Cuando volví a casa mi madre me contó acerca de cómo Carlos un chero a quien tenia muchos años de no ver, había venido a buscarme para saludarme e invitarme a ir a dar una vuelta, así que después de almorzar, le deje un recado a Carlos con mi mama y decidí regresar de inmediato a las oficinas del periódico para escribir el reporte acerca de mi investigación, mi editor un viejo panzón que en sus tiempos libres levantaba putas baratas detrás de la Terminal de Oriente, me estaba presionando para que escribiera de política, sabiendo el que yo no escribía sobre ese tema. Hice lo que pude y le deje una copia del reportaje sobre su escritorio en la tarde y volví a casa, me bañe, cene y cuando estaba viendo el noticiero de las nueve de la noche, llego Carlos en un Toyota Celica del 2003 que había traído de Nueva York y que aun cargaba las placas del Norte. Yo ya ni me acordaba como se miraba el, pues la ultima vez que lo vi fue en 1988 cuando se fue al Norte sin despedirse de nadie, fue unos meses después que se supo que Carlos tuvo problemas familiares y nunca nos contó nada. Resulta que a los diez y siete años su madre empezó a abusar de el sexualmente, dormían juntos cuando su padre no estaba, después fue Carlos el que abuso de su hermana Irma de doce años, la cual según cuenta la gente del pueblo, del trauma se fue a Guatemala con una amiga y termino prostituyendose en Tecun - Uman.
El padre de Carlos cuando se dio cuenta de que su hijo tenia relaciones con su mujer le dio una buena vergueada, Carlos como buen salvadoreño resentido compro tres pastillas mata rata, las molió bien y las camuflaglio con el aserrín de queso que tanto le gustaba comer al viejo con frijoles.
El pobre viejo paso los últimos dos días de su vida en el Hospital San Juan de Dios vomitando espuma blanca, unas horas antes de que se lo llevara la pelona, dicen que gritaba que quería ver a Carlos para pedirle perdón, pero este nunca se asomo a verlo porque la dueña de la tienda donde Carlos había comprado las pastillas empezó a hacer la regazon de que Carlos había envenenado a su propio tata, así que la mama de Carlos para evitar escándalos empeño el solar junto con la casa y mando a Carlos a vivir al Norte, nunca mas supimos de el hasta hoy que recibí su visita sorpresa.
Decidimos entonces, Carlos, yo y un compañero fotógrafo del periódico ir a quitarnos el estrés, pues yo tenia mas de quince días de no echarme las heladas, fuimos a LA IGLECIA, la cual era un burdel que estaba por la Shell Carrusel, yo había bautizado el burdel con el nombre de La iglesia, porque las cheras que trabajaban allí eran bien moralistas y no se dejaban tocar a menos que se les diera veinte dólares por adelantado para ir al cuarto.
Allí trabajaba una chava bien chula que bailaba frente a un espejo punta y lo bailaba bien rico, como si fuera Hondureña pero no lo era, era Salvadoreña de la colonia Carrillo y después de echarnos unas coronas con boca de tortillita con limón y sal, nos fuimos para el cuarto.
La pécora andaba un pantalón blue jeans con cortaduras en los lados de las piernas hasta las nalgas, tenia una blusa blanca con las puntas amarradas en la cintura, el cuarto estaba lleno de peluches que los clientes le regalaban, había también una imagen en grande de la virgen de la paz, zapatos debajo de la cama, ropa colgada de un clavo en la pared, en la mesita de noche estában dos fotografías de dos bichos con ropa limpita de esa que uno se pone solo para ir a misa los domingos o cuando le van a tomar una foto, me imagine que eran sus hijos, habían también condones, papel toalla con lo que se le limpian las nalgas a los bebes, la cama grande arreglada con un cubrecama blanco, ella empezó a desvestirse sonriendo.
Yo había decidido pedirle que me contara su vida para luego escribirla, esa era la idea aunque no me la cogiera, eso es solo parte del sacrificio que los escritores y periodistas tenemos que hacer para poder escribir una nota, no salir a chupar con los cheros, no ir a jugar fútbol con los compañeros del equipo, todo por escribir un articulo, un cuento corto o para añadirle un capitulo mas a la novela con la que soñamos ser ricos y famosos, además los escritores mediocres como yo siempre buscamos los seres que nosotros consideramos mas vulnerables, pues pensamos que la vida de ellos es mas dramática e interesante que la nuestra, cuando empecé a preguntarle a Priscila por su vida privada, ella se cerró completamente como si su pasado le pesara, entonces empecé a acariciar su cuerpo y mientras chupaba los dedos de su pie derecho, entre risas y gritos me dijo que era de la colonia Carrillo y que era nueva en la profesión, que tenia dos hijos y que el marido vivía
en la USA, en el estado de Pennsilvania y la había abandonado por una negra Hondureña, la cual el había conocido en una barra de Erie, un pueblito en frente de un lago del mismo nombre al norte de Pennsilvania, donde desemboca las cataratas del Niagara, y que desde entonces ella tenia que trabajar para darles de comer a los bichos. La chera se había endamado después con un agente de la nueva Policía Nacional Civil, "la penicilina" como le decían, que era de la colonia la Precita, pero el vato mas que proteger y servir a la comunidad los aterrorizaba, extorsionaba y robaba con unos vatos de la Curruncha, un día después de cometer uno de esos atracos allá por la pista de el Obrajuelo y matar a un comerciante de Guatemala se fueron a chupar al Barrilito y a la hora de pagar se armo un pedo y el poli mato a uno de los cheros de la Curruncha, el cual era marero, el poli recibió tres balazos pero no se murió, lo metieron preso y allí en la penitenciaria de San Miguel los de la MS lo violaron y después lo descuartizaron.
No quiso contarme mas y empezó a acariciarme el pene, yo le dije que se acostara y que yo iba a acariciarla, me dijo que me apurara que ya se iba a terminar el tiempo, la acosté a la par de un peluche de Bob Esponja, agarre al Bob y con la puntita de el pie empecé a pasárselo despacito por entremedio de las piernas y a hacer la voz de Bob “I’m ready”.
Se rió y me dijo que era un loco y me pregunto que si mi fantasía sexual era indagar la vida privada de las prostitutas, mientras le hacia el amor con un muñeco de Nickelodeon, le dije que no, que mis fantasías sexuales eran otras, me pido que se las contara, que a lo mejor ella podría complacerme con alguna, estuve tentado a hacerlo pero me di cuenta que estaba perdiendo el control de la situación y le dije que otro día, así que despedí a Bob y tome su puesto pero no use mi pie sino mi lengua y se la pase por todos lados, cuando metí mi lengua en su vulva se me ocurrió que un vergo de mara mete la verga allí, pero como estaba medio pedo me valió verga y se me vino a la mente un dicho que dice. “ haz de cada minuto de tu vida una aventura” que no se si lo dijo Hemingway o lo acababa de inventar yo, la tanguita blanca de ella la tenia yo de sombrero y me subí a la yegua pero como estaba medio pedo no pude terminar pues tocaron la puerta y ella me tiro de la bestia, me enoje con ella haciéndome el clásico macho salvadoreño mientras ella me rogaba, hasta me regalo una foto de las que tenia en un espejo a la par de la puerta del cuarto, salí completamente sudado y cerré los ojos para guardar todo lo que había pasado en el disco duro de mi mente.
Los vatos estaban con otras chavas en la oscuridad de la iglesia y de la rockola salía la voz de Marisela mas sola con su soledad que nunca, mientras una de las niñas en el fondo le echaba la segunda a todo pulmón, desde que salimos de la casa Carlos no había echo mas que hablar de cómo el ha leído mucho sobre el Súper Hombre de Nietzsche.
Ya nos tenia harto, pero como venía de la USA y traía dólares para chupar lo aguantábamos nada mas por eso, pues ninguno de nosotros aquí en el país estando en sus cabales haría mierda cien o doscientos dólares en una noche con putas, cervezas, marihuana y cocaína, así que yo y el otro chero le soportábamos sus excentridades.
Carlos, me pregunto que tal estaba la chava, yo no quería que el entrara con ella pues tenia la esperanza de sacarle veinte dólares mas al cerote lejano, al bolo lejano, perdón digo hermano lejano y lo hice, le dije que quería hacer acabar a la chava pues ella no había terminado,- pero vos si terminaste? Me pregunto - por supuesto que si -mentí yo, mi ego no me dejaba decir la verdad, - entonces para que te preocupas en querer hacerla acabar? -me dijo el idiota lejano, - porque si la hago acabar y le gusta a lo mejor me vengo después a echar unos polvos de fay, - ma’ pues -me dijo el indio lejano y me dio un billete con la cara de Andrew Jackson que me miraba de reojo con ganas de salirse del billete y entrar con Priscila al cuarto, iba caminando para el cuarto cuando el ignorante lejano me llamo y levantándose de la mesa dijo que el quería entrar con Priscila, tuve ganas de darle un vergazo en la cara pero como el era el chanchito de las verdolagas me la aguante y deje que se fueran, nos quedamos chupando con el otro chero y criticando al Ilegal lejano, de que era un gran cerote, un hijo de puta bien hecho, de que cuando se le acabaran los dólares no íbamos a salir mas con el.
Fui a marcar unas canciones del Bukis mayor y de Mana y me senté a esperar que saliera el súper hombre lejano, al nomás salir dijo que nos fuéramos, no tuve tiempo de protestar pues ya el cabron lejano estaba en la puerta, la chava me alcanzo antes de llegar a la salida, tenia una toalla amarilla amarrada a la cintura y me dijo que me quedara, le dije que volvería luego, no queres que te cuente mas de mi vida? me increpo – si pero ahorita tengo que irme con el hermano lejano le dije con sarcasmo, - ese cerote no es mas que un sadista lejano,- me dijo y prosiguió - Quería que le gritara: "yo soy tu mama","yo soy Tu mama" mientras me pisaba y como no lo hice me quiso verguear y como no me deje monear ni meterme cocaína en la cuca mientras me pisaba se tiro de la cama súper emputado, culero piensa que con dólares puede comprar todo.
Nos fuimos en el Toyota y manejo el chero fotógrafo, cuando íbamos casi llegando al triangulo, el sadista lejano dijo que nos detuviéramos, paramos y le hizo señas a un trasvertí, al nomás oír su voz supe que era Chocha. El poeta lejano se puso a recitar un poema de Rubén Darío al darse cuenta que la presunta mujer era de León.
”No hay dolor mas grande que el dolor de estar vivo " la loca le sonrió, lo subimos al carro y la Chocha indico una calle oscura detrás del Oratorio San José donde el primo lejano se bajo mientras le apretaba las nalgas, nos fuimos en el carro con el fotógrafo a comprar pilseners a la gasolinera con los veinte dólares que no había usado en la iglesia, a los diez minutos sonó mi celular, era el culero que con voz agitada gritaba por el teléfono – vengan a traer a este hijueputa antes que lo mate! colgó y manejamos despacito, queríamos encontrar un muerto lejano, y no es que seamos malos, ni desagradecidos, pero es que un cabron que nunca ha tenido nada en su vida y ahora se la venga a picar de rico solo porque ha venido con dólares y un carro mas o menos de la USA, y encima se crea mas que uno y te mire como si fueras un ser inferior, le molesta a cualquiera pues, mala onda.
Cuando llegamos el vato estaba en el suelo sangrando de la cara y del culo con los pantalones abajo y una botella vacía de pilsener metida en el ano, al nomás vernos empezó a gritar
– ayúdenme cerotes, sáquenme esta mierda rápido - shit!, shit ! fucking culero lo v’ua matar, Goddem! You fucking hommo, -le sacamos la botella del trasero lo mas suavemente posible y aun así nos insultaba, yo tenia cólera y ganas de reírme pero me aguantaba, lo subimos al carro y no quizo que lo lleváramos al hospital San Juan de Dios, dijo que no
que - allí se murió mi tata, ese viejo hijuelagranputa que me violo cuando yo tenia diez años. Carlos se puso a chillar, daba lastima verlo, las cervezas y la coca le habían pegado, puta lo calmamos un poco lo metimos al carro y lo fuimos a dejar a la colonia Betania donde se estaba quedando con una tía, cuando regresábamos a Ciudad Pacifica donde el chero y yo vivimos, pasamos por el triangulo y vimos a Froylo el chocho, le preguntamos que había pasado y nos contó de como el sadista lejano le quería meter cocaína en el culiflay y después la botella de pilsener, nos contó de cómo el había mal matado a pura verga al hermano lejano y nos contó con lujo de detalle de como le había metido la botella y de remate le había sacado los cuarenta dólares que le quedaban en los pantalones, nos dio veinte dólares para que no contáramos nada y nos fuimos en el Toyota Celica y mientras pasábamos por el cementerio, las luces de la calle iluminaban la risa burlona del fotógrafo mientras yo acariciaba la cara de Andrew Jackson el cual me cerró un ojo en señal de complicidad.